Lo peor de casarse

Me casé hace medio año con el amor de mi vida. Nos conocimos, fuimos novios durante dos años y decidimos casarnos antes de cumplir el tercero.

Todo era amor y felicidad, hasta que nos comprometimos y la decisión se hizo oficial. Aunque había gente lindísima que me felicitaba y estaba emocionada de compartir conmigo "el mejor día de mi vida", también comenzaron las "críticas constructivas", la mayoría acerca de mi cuerpo o mi manera de comer. 

Muchos miembros de mi familia, la familia de mi novio y un par de amigas cercanas después de felicitarme me decían cosas como: "tienes que ponerte a dieta", "haz ejercicio", "necesitas bajar de peso",  "¿oooootra rebanada de pizza??? pero si ya te comiste una"...  pffffff. Si contara la cantidad de veces que me dijeron ese tipo de comentarios, creo que sería millonaria. 

Especialmente en ese momento de mi vida, yo me sentía a gusto con mi cuerpo, no entendía por qué las personas insistían en decirme que me veía mal, que nunca me iba a ver bien en mi vestido y que no sería feliz si me veía "gorda" en mi boda (pesaba 70 kilos, mido 1.68 y jamás en la vida pasó por mi mente estar gorda). 

Después de los comentarios de mis amigos y familiares, comenzó una nueva tortura: ir a buscar un vestido de novia. Tú piensas que los vendedores van a ser súper lindos, que te van a ofrecer una copa de champagne y harán todo para que encuentres el vestido de tus sueños, pero no.  En vez de eso, te enfrentas a lugares clasistas (como Pronovias, en donde literal me dijeron "no creo que quieras ver ese vestido, cuesta 300 mil pesos") y de fat shaming ("mhhh, ese no lo tenemos en tu talla... no te lo voy a enseñar").

Tras todas estas espantosas experiencias, mi compromiso, en vez de ser una ilusión increíble, se convirtió en estrés, tristeza y desesperación: lloraba casi todos los días y me sentía mal por mi cuerpo. Pensaba que nunca podría ser feliz y mi boda sería el peor día de mi vida porque me vería horrible.  Lo único que me reconfortaba era mi ahora esposo que siempre estuvo a mi lado escuchándome y ayudándome a sentirme bien conmigo misma, recordándome lo bonita que era y tratando de ahuyentar las inseguridades. 

Finalmente, sucumbí a la presión y me puse en una dieta estrictísima en donde perdí casi 10 kilos. Me tomaba unas gotas rarísimas que "inhibían el hambre" (que me crearon una adicción, afectaron mi metabolismo y seguramente hicieron pomada mis riñones) y comía muy poco. Tenía sed todo el tiempo y cambios de humor, pero sólo así me sentí tranquila y en paz porque sabía que nadie me diría nada ni me lastimaría otra vez diciendo cosas acerca de mi peso o mi cuerpo. 

El día de la boda todos me dijeron que me veía muy bien y me sentí por fin bien conmigo misma, pero tan pronto terminó, comenzaron otra vez los atracones y los excesos de comida. Volví a subir de peso y obvio comenzaron los pensamientos negativos y las culpas otra vez. 

Hace poco, descubrí que estaba harta: harta de los comentarios hirientes, de gastar mi tiempo llorando y preocupada por agradarle a los demás. Harta de lastimar mi cuerpo, de hacerme daño física y mentalmente.  Dejé las gotas, comencé a comer normalmente y decidí querer mi cuerpo tal y como es.

Si estás pasando por algo parecido, quiero que sepas que: 

1. No estás sola. Aparentemente, el fat-shaming cuando te vas a casar es bastante común. 

2. Que no te quedes callada: si algo que dijo o hizo una persona te molestó,  alza la voz y dile qué te lastima, quizás no lo hace intencionalmente (en lo personal, lo hice con dos personas y resultó súper benéfico para las dos partes).

3. Que los demás no tienen ningún derecho a opinar sobre la cantidad y el tipo de comida que quieras comer. 

4. Que hay tiendas de novias (como David´s Bridal) en donde hay diseños padrísimos de todas las tallas y te tratan como un ser humano. Súper recomendación. 

5. Que disfrutes tu compromiso. Es una etapa súper linda y emocionante y debe de ser así para ti. No dejes que nadie te quite la sonrisa ni la ilusión. 

6. Apóyate en personas que te quieran. Mis papás, mis hermanos, mi novio y mi mejor amiga fueron indispensables para sentirme contenta, tranquila y feliz. 

7. Busca inspiración en fotos de bodas reales, no en catálogos o revistas prefabricadas donde todo es "perfecto" y las novias son talla doble cero. Eso no es real: hay novias de todas las tallas, alturas, colores y sabores.

8. Manda a volar a los provedores que te critican... ¡no te dejes! De por sí les estás pagando un dineral como para que encima vengan a lastimar tu autoestima.

Si eres amigo o familiar de los novios, ¡déjalos en paz! Haz que disfruten su día, celebra con ellos y ayúdalos a tener una experiencia memorable. Sobre todo, recuerda que el hecho de que alguien se vaya a casar NO TE DA DERECHO a opinar sobre su cuerpo. Eso es cosa de cada quien y no hace feliz a nadie, sólo te pone en un lugar incómodo y genera resentimientos, dolor y frustración.

Si tienes problemas de autoestima o con la comida, te sugiero leas este artículo que me inspiró mucho a escribir este post del New York Times.  No te preocupes, todo estará bien y serás la novia más bonita.













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